El papel del diagnóstico experto
Distinguir entre infecciones anales y otras lesiones anorrectales es fundamental. Por ejemplo, es vital descartar que el malestar provenga de hemorroides inflamadas, una fisura anal que se ha sobreinfectado, o la presencia de un absceso anal que requiere drenaje. A veces, la inflamación rectal y el sangrado rectal son síntomas compartidos con procesos crónicos como la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa o la diverticulitis, por lo que una exploración minuciosa es el primer paso indispensable antes de prescribir cualquier tratamiento.
